

El Arte no se debe poseer, se libera.
La fotografía tiene que ser un acto de liberación de esa lectura que aterriza en forma de señal.
La fotografía llega en un momento donde todo está en armonía, aunque momentos antes andases en el perfecto caos.
En el momento en que llega aparece el ego o el fotógrafo que quiere poseer ese instante, esta vez deje pasar todo a mi alrededor, que suceda disfrutando de la señal que recibimos de algo superior.
Pedacitos de Dios, señales.
No poseer la fotografía dejar que se haga presente en ese remolino divino en su totalidad hasta que desaparezca y deje en ti una huella que se hace presente a través de lo material y lo anímico, de la luz y las sombras.

